H. F. G

Words Create the World

Esa misma noche a las cinco y media de la mañana, Rubbie encuentra a su amigo, y decide que ya no se va a separar de él en lo que queda de noche, le aporta mucha más paz y
tranquilidad.

RUBIE

Esperaba escuchar otra historia diferente

AMIGO

Ehy, hola, has sobrevivido

RUBIE

Si, hoy ya me lo he aclarado a mí mismo, me interesa más Meguie, más claro el agua

AMIGO

Me alegro, se lo habrás hecho saber a Maguie ¿no? Que hay otra persona

RUBIE

No exactamente

AMIGO

¿Que no? ¿Porqué no? ¿De qué vas? Con los vips sabes que hay que portarse

RUBIE

Ya, lo sé. Son hermanas

AMIGO

¿Perdona?

RUBIE

Maguie y Meguie

AMIGO

No

RUBIE

Si, Maguie es la mayor, y al parecer se llevan lo
suficientemente mal como para salir juntas por los mismos garitos.
Meguie me quería presentar a su hermana porque está convencida de
que es la mujer de mi vida

MEGUIE

Tienes un problema, no puedes decirle a Maguie que te mola su
hermana, dejará de venir

RUBIE

Lo sé, por eso no lo he hecho

MEGUIE

Aunque sí puedes decirle a Meguie que te mola


RUBIE

Sí, pero no puedo decirla que no me gusta su hermana lo suficiente, se
cabrearía

MEGUIE

¿Qué carajo es esto?

RUBIE

No lo sé

A partir de ese momento, Rubbie sólo las ve en los garitos, Maguie muestras sus intenciones para con él, pero él siempre es más un colega que un probable algo más con respecto a ella, incluso acaban desayunando juntos en unas cafeterías cercanas, un par de veces con su amigo, pero normalmente
cuando se acaba «el paripé» según lo llama su amigo, éste se va a su casa, y si Rubbie quiere seguir jugando ya lo tiene que hacer en solitario. Una cosa son las obligaciones laborales, y otra caer de cabeza en un lío a posta.

Conforme va pasando el tiempo, no sabe cómo ocurre pero Rubbie queda con Maguie, pero ya casi nunca para ir a las discotecas, sino para pasar el tiempo, juegan a las cartas, a la wii, van a a patinar, al cine. Le gusta estar a su lado en la calle, le gusta la impresión que dan, se siente orgulloso de sí mismo por verle pasear al lado de ella.

Descubre que no quiere nada más con ella, sólo eso, no es como si fueran amigos reales, pero tampoco es como si fueran conocidos, ni siquiera como si fueran dos personas que se
atraen mutuamente, de forma física o sentimental.


Sencillamente le gusta hacer justo esas cosas, con ella. No hay ninguna complicación.

Sin embargo con Meguie descubre, que no le gusta verla, ni quedar con ella, fuera de las discotecas. Es demasiado informal, urbana, demasiado llamativa, es exagerada en todo.

Tiene unas características especiales, parece que siempre se está divirtiendo, y eso a él no le parece bien que lo utilice siempre. Esa actitud es perfecta, la correcta, es acorde con las discotecas, con el mundo de la noche, pero no para realizar cualquier otra acción de día, queda fuera de
lugar, como si quisiera llamar la atención, y él sabe que Meguie no se comporta así porque quiera llamar la atención, sino porque ella realmente es así.

Así que con una hace actividades de ocio, y con la otra por las noches, se convierten en inseparables, incluso entre los del mundillo, se rumorea que entre ellos dos hay algo, y ellos no hacen nada por desmentirlo, sólo cuando les interesa alguien, entonces le dejan muy claro a esa persona
que les gusta que entre ellos dos, entre Meguie y Rubbie, no hay absolutamente nada.


Maguie es su compañera de hobbies, y Meguie es su compañera de copas y juergas nocturnas, su colega de noches.

En la actualidad, Rubbie tiene un problema que va creciendo día a día, quiere saberlo todo de su compañera de piso, quiere saber cómo piensa, y en qué piensa.

Poco a poco, en los desayunos hablan mucho de las noticias, en el coche, cuando ella le lleva a su trabajo, hablan de las canciones que escuchan, quiere saber qué tipo de música
la gusta, qué canciones conoce, incluso llegan muchas veces a tararear, o a canturrear.

Ese segundo mes pasa muy rápido para Rubbie, cuando tiene su descanso en el trabajo, la llama para saber cómo la ha ido en el curro, por la tarde al llegar a casa también la llama, la deja merienda hecha, y al principio a las siete cuando ella llega la deja merendar sola en su cuarto, pero poco a poco, va consiguiendo que meriende con él, también logra que después vayan por ahí, salgan de casa, a dar paseos por el barrio sobre todo, y otras veces, conforme van pasando las semanas la lleva a unos recreativos, a karts, a jugar a los bolos, a patinar sobre hielo; luego vuelven a casa, preparan
la cena juntos, pero cada uno la cena aparte.

Normalmente ella cena en su habitación estudiando, él la escucha con esa grabadora, y él casi siempre en el salón para escucharla.


No quiere que esté sola, pero sabe que ella es muy independiente, que la gusta mucho disfrutar de su soledad, de su espacio, de su tiempo, de su intimidad, y porque todavía no tienen esa cercana confianza.

Porque en ese segundo mes se da cuenta Rubbie de que haga lo que haga, lo intente cuanto lo intente, nunca habrá esa confidencialidad próxima, hay una barrera que no logra traspasar.


Y no entiende porqué, por menos cosas hechas por él con otras chicas ha conseguido más, mínimo acostarse con ellas, pero no se trata de eso, no es eso lo que quiere, sólo quiere ser dueño, amo y señor de lo que la pasa por la mente de esa chica, quiere que ella confíe en él, de una forma tan
profunda e intensa, desea saber cada reacción de ella, conocer cada pensamiento, y no lo logra, ella le trata como un colega que es compañero de piso, no le ha contado ningún
secreto, nada de su vida pasada.

Es todo demasiado normal, él sabe que esa parte de ella existe, por lo que no quiere que sea normal con él, no quiere que le trate como trata a cualquiera, es buena, cordial y muy honesta, y eso es bueno a la hora de compartir piso, pero a Rubbie se le mete entre ceja y ceja que quiere más, quiere ser su mejor amigo, quiere ser la persona a la que ella cuente todos sus sentimientos, la primera persona a
la que acudir cuando tenga algún problema, el hombro sobre el que llore.


Cada día que pasa y no se siente cerca de eso, lo pasa realmente mal, se siente frustrado, es la primera vez que él ha pretendido algo de una mujer y no lo está consiguiendo.


Siempre se le ha dado bien, casi nunca falla.


No sabe porqué se ha empeñado, normalmente suele tener un motivo de peso, pero esta vez no hay excusa ni justificación, aunque es algo más que un antojo, no puede deshacerse de esa sensación.


Su curiosidad va más allá de la intriga, lo está invadiendo, es más por pura cabezonería propia, como un reto personal, el juego más serio de toda su vida, la apuesta más
arriesgada.


Esa mañana del dia 10 de Octubre, Rubie y Marsie mientras están desayunando, Rubie quiere cambiar de rutina, ese día no le apetece hablar de lo de siempre, las noticias, no está avanzando nada en sus pretensiones para con ella, no está consiguiendo que ella le considere especial, que confíe
ciegamente en él, Rubie se está relajando porque gasta mucha energía mental en su propósito.

RUBIE

Oye, ¿sabes qué?

MARSIE

Dímelo Rubie Rub

RUBIE

(Se ríe) Hoy me voy a apuntar a la
autoescuela

MARSIE

No me digas, te vas a sacar el
carnet

RUBIE

Sí, ya es hora, me ha dado pereza siempre, pero me da cosa que
siempre me lleves en coche, y ahora que vivimos juntos no quiero que
conduzcas tú siempre.

MARSIE

¿En serio? ¿Crees que estás
preparado?

RUBIE

No voy a matar a nadie, tranquila

MARSIE

No lo digo por eso, payasito, pero
me parece muy bien.

Ése mismo día, cuando Marsie vuelve a casa, se encuentra como siempre con su merienda, y Rubie está en el salón viendo la televisión, ella después de comer, va al salón, ella le pone sobre la mesa dos libros, y una hoja.

MARSIE

Dos libros de dos autoescuelas diferentes y las direcciones de un
par de páginas donde se hacen tests, (A Rubie se le vuelve a
paralizar el corazón) Ya sé que no es lo mismo, y que en cada sitio es
diferente pero te puede servir de ayuda. Y otra cosa Rubie Rub
(siempre que dice su nombre así él la mira por inercia, no puede
evitarlo) Siempre que lo necesites, aparte, yo te puedo echar una mano,
tanto con los tests como con la conducción, (Le revienta que cause
esa sensación en él. Está indefenso cada vez que le hace eso)

Él se queda sin palabras, ésta vez sólo puede asentir, y
ella se va a su cuarto.

Esa noche, una vez está metido en la cama, recuerda como hacía cuatro años, tanto Maguie como Meguie empiezan a hablar de una tal Marsie, no paran de hablar de ella, de repente se convierte en el centro de atención, en el objeto de interés.

Rubie nunca la ha visto, pero para Rubie ya lo sabe todo de ella, para Maguie y para Meguie la tal Marsie es la más alocada, la más divertida, la más ingeniosa, la más imaginativa, la más leal, la más comprometida, una de esas amigas estupendas que nadie quiere perder, la más fiel a la amistad, la que da los mejores consejos, la que más las ha ayudado, que ha estado con ellas en muchos momentos difíciles e importantes. Rubie está mosqueado, porque alguien le ha quitado la popularidad, el estar en boca de esas chicas durante todo el día. La tal Marsie es tan acuciosa, que Rubie ya habla con Maguie y con Meguie con las típicas cantaletas que según las hermanas son costumbres en
Marsie. Ya hacen bromas, o juegos con las tradiciones de Marsie, y eso que Rubie no la conoce todavía.

Recuerda cómo un día, por la tarde, Rubie quiere ir a dar una vuelta, está dando un paseo, y llama a Maguie.

RUBIE

Hola, oye qué haces

MAGUIE
Pues nada, aquí

RUBIE

Estaba pensando en que diéramos un
paseo

MAGUIE

Ah, pues vale, vente, estamos aquí
en el parque

RUBIE

¿Estamos? ¿Tú y quien?

MAGUIE

Meguie, Marsie y yo. Vente

RUBIE

Vale, dónde estáis

Se trata de un parque que tiene césped por todas partes y todo rodeado de rosas rosas, a lo lejos las ve, Maguie y Meguie están sentadas en lo alto de un banco de madera, tronchándose de risa las dos porque hay una persona que está de espaldas a Rubie, gesticulando demasiado.

Las está contando algo y lo está representando. La verdad es que resulta muy curioso, eso le llama la atención, pero Rubie se acerca despacio, a paso de paseo. Ni Maguie ni Meguie le ven porque están totalmente concentradas en ella, y se están riendo a carcajadas.


Cuando Rubie se coloca a sólo un paso por detrás de Marsie, ésta enseguida se detiene, es como si la hubieran apagado.

RUBIE

Hola

MAGUIE

Ehy Rubie (se levantan las dos hermanas) Lo siento no te habíamos
visto venir, (se da dos besos con las hermanas)

RUBIE

Ya os he visto que estabais muy entretenidas (Rubie ya se coloca al
lado de la tal Marsie) Tú debes de ser Marsie, (ella asiente) hola yo
soy Rubie,

MARSIE

Hola.

No le dice nada más en toda la tarde, le parece la persona más aburrida del mundo.

Rubie no se puede creer que esa chica es la misma de la que le cuentan todas esas cosas tan
extraordinarias, porque esa tarde es como si no estuviera, no habla, ni le mira, ni nada, no destaca en nada.

Para Rubie esa chica no tiene nada, claro que no es fea, y no es que no tenga cuerpo, pero comparado con las otras dos, es insulsa, carente de todo, no ve nada en ella, no puede adivinar sus pensamientos, como le pasa siempre con el resto de la gente, no puede leer nada en ella.

Las otras tienen unas caras fuera de lo normal, extraordinarias, unos cuerpos de infarto, sin embargo esa chica sí, es exótica, pero dentro de esos parámetros, tiene los cánones más bajos y más normales de lo exquisito.

Por una parte entiende porqué dicen que es tan cabeza loca, para Rubie si no tiene nada, ni siquiera personalidad, algo tendrá que tener, su imaginación y sus ideas descabelladas.
Esa es la primera vez que vio a Marsie.

Esboza una sonrisa en la actualidad antes de dormirse ya que no se puede creer que esa misma chica, que hace cuatro años era una mosquita muerta fuera la misma que ese mismo día le ha
confesado que le gusta el sadomasoquismo, los deportes de riesgo, que una vez se subió al escenario de un concierto a cantar con un grupo musical, y que no le importaría practicar una orgía, y un trío con otra mujer y otro hombre.

Todo va viento en popa en cuanto se pone con el tema del carnet de conducir, ella le ayuda en todo, le explica cosas que él no entiende, en un lenguaje fácil de comprender para él, le ayuda con los tests, por las mañanas aparte de las noticias y de los temas musicales les da tiempo a hablar de lo que él lleva leído de los libros de la autoescuela, cuando él está en el trabajo la llamaba, aparte de para
preguntarla qué tal la ha ido el día, también hablan del carnet, de cuántos test ha hecho ya, y de cuántos fallos ha tenido, por la tarde cuando ella vuelve, él también llega de dar clases presenciales, meriendan juntos hablando de esas mismas clases, se meten en el escritorio los dos para
estudiar, primero cada uno por separado sus cosas, y después los dos juntos, repasando con ella los tests, los fallos, el porqué de esos fallos, tienen debates, algunas veces Rubie se niega a entender las cosas tal y como son, y las rebate, incluso ella le ha llevado un par de veces en el coche por
la noche para que practiquen, conduce ella pero explicándole cada acción que realiza, cada maniobra de conducción.

Ademas por fin ha conseguido que ella vea una película con él en el salón, y que después se queden un rato hablando de lo que acaban de ver.

Rubie está preparado para el siguiente paso, se siente motivado para llevarlo a cabo, sobre todo porque en cada conversación que tiene con ella, él siempre deja caer algo de su vida, de su pasado, alguna historia, alguna anécdota, y también la cuenta algún rasgo de su personalidad.

Esperando que sin querer algún dia ella haga lo mismo con él.

Todavía no se ha parado a pensar en qué le sucede con esa chica, ni de adónde quiere llegar con estos propósitos suyos con ella, ni lo que significan ni nada.

Él sólo actúa según un instinto que él siente primitivo, cautivador, e innegable.

El 18 Noviembre, Rubie está en el trabajo, acaba de hablar con ella, y se ha metido de lleno en las tareas que está haciendo, cuando de un golpe en su escritorio su amigo se le pone al lado.

AMIGO

¿Porqué has hecho eso? (A Rubie el corazón le da un vuelco, se pone tenso y nervioso).

RUBIE

El qué

AMIGO

El Sr. Abrehem (Rubie recuerda que esa mañana temprano ha tenido una reunión con uno de sus compañeros jefes de sección) Le has dicho que me enviara a mí a Shoco esta noche

RUBIE

Sí, sé que eres el más indicado, vienen los chinos esta noche, y es importante, no me fío de nadie más
para hacerlo bien en este caso y lo sabes

AMIGO

¿Porqué has hecho eso? Sabes que no estoy bien, sabes lo que pasó
¿recuerdas? Huyo de esas cosas

RUBIE

No te preocupes lo harás bien, tú mismo me lo dijiste, estás en ello
¿no? Además es tu trabajo

AMIGO

No, no es mi trabajo, eres muy consciente de que accedí a quedarme
en esta empresa, después de lo que pasó, a condición de que no me
volvieran a mandar a las discotecas
de noche.

RUBIE

Pero te vendrá bien, es una manera de continuar, de seguir adelante

AMIGO

¿Porqué?

RUBIE

No puedes quedarte encerrado en casa toda la vida, tendrás que
salir, estar en contacto con la gente, superar ese principio de
agorafobia que tienes, es un reto para tu recuperación, sabes que no
lo diría si creyera que no puedes hacerlo, confío en tí, confía tú en
tí ¿quieres? Por mí, hazlo por mí

AMIGO

(Su amigo suspira hondo) Pero tú no vas a estar, será la primera vez
que no estaréis ninguno

RUBIE

Tienes que acostumbrarte a enfrentarte a ciertas cosas solo,
pero eso no significa que yo no te apoye, que de algún modo no esté
ahí contigo.

AMIGO

¿Qué estás haciendo? Escucha, sé lo que pretendes, te lo agradezco.
Supongo que es tu manera de suplir el hecho de que últimamente no me
haces ni caso, te sientes mal por estar dejándome de lado, en estos
momentos de mi vida. Sé que te sientes mal por dejarme solo, pero
¿estás bien? (A Rubie le vuelve a dar una vuelta el corazón)

RUBIE

¿Porq? ¿Porqué preguntas eso? Claro, claro que estoy bien,

AMIGO

No tienes buena pinta, no pareces sano, no habrás vuelto a consumir

RUBIE

¿Qué? No, qué dices, sabes que no, serías el primero en saberlo. Pero
vamos que no, que no me pasa nada, todo está bien

AMIGO

Creo que olvidas quien soy, en serio no tienes buena cara, y creo
que no soy el primero que te lo dice

RUBIE


No te preocupes, seguramente es esto de las clases de conducir

AMIGO


¿Todo va bien en casa?

RUBIE

Sí, no podría ir mejor

AMIGO

¿Con tu compañera de piso?

RUBIE

Nada, bien, vamos normal, casi no nos hablamos, ella va a lo suyo y
yo a lo mío. Nada extraordinario

AMIGO

(Su amigo le mira con una determianda expresión, que Rubie conoce muy bien, y que no le gusta
nada, porque esa mirada significa que todo está a punto de torcerse, es siempre la desencadenante de una mala historia, y Rubie espera que no lo sea) ¿Porqué me mientes?

RUBIE

No te, oye, no te miento, pero no flipes ¿vale? Apenas me llevo con
ella, y no me pasa nada. Concéntrate en tí, y en lo que necesitas para realizarte y en
estos momentos realizar tu trabajo
¿mmm?

Es viernes, y para Rubie es como el primer viernes que hay salida nocturna y no le toca a él, por un lado su amigo tiene razón, quiere que haga otras cosas porque Rubie está dedicándole demasiado tiempo a ella, eso no es justo.

No le parece bien, y quiere sentirse bien consigo mismo, si consigue que su amigo se airee un poco.

Por otra parte, Rubie tiene pánico cada vez más a trabajar en las discotecas, porque se conoce, y todo lo que él mismo ha construido con ella, se puede ir al garete si él va a trabajar en una discoteca de noche, porque desde que se lo propone los cambios que esa especie de relación han
provocado en él, le gustan y está decidido a seguir esa trayectoria, si sale a trabajar por las noches volverá a ser el mismo Rubie de antaño, y eso no es bueno para con el nivel de convivencia que ha llegado a alcanzar con ella.

Es como engañarse a sí mismo, pretender vivir dos vidas diferentes, pretender ser dos personas distintas, y lo cierto es que en toda su vida se ha sentido más él, más conocedor de su propia naturaleza, ni de su propia personalidad como desde que está compartiendo piso con esta
chica.

Y no le apetece convertirse en el Rubie de antes.

Esa noche del viernes, saliendo de clase, Rubie caminando suspira, pone los ojos en blanco, saca su móvil, aprieta la tecla de llamar, y escucha la voz tan inconfundible a la vez que familiar.

RUBIE

Mamá

MADRE

Dime Rub hijo

RUBIE

Estaba pensando en que he invitado a los primos a cenar esta noche,
¿te quieres apuntar?

MADRE

¿Yo? ¿Me estás invitando a cenar en tu casa? Rub hijo, ¿estás bien?
¿problemas maritales?

RUBIE

Mamá, por favor

MADRE

Vale, vale, vale, iré, con una condición

RUBIE

Nada que tenga que ver con ella

MADRE

Oh si, esta es la primera vez en mi vida que me has invitado tantas
veces a tu casa, y que me has llamado tanto. Sé que es a causa de
esta mujer, así que dime, cuéntame qué es lo que está haciendo
contigo.

Entonces Rubie le cuenta primero todo lo que han hecho juntos Marsie y él desde que están viviendo juntos, absolutamente todo lo que recuerda, única y exclusivamente la verdad. Deja caer algunas de sus preocupaciones, aunque no la cuenta exactamente qué está haciendo él realmente, no
la cuenta que quiere que ella vea en él aparte de su vía de escape, el pilón de su vida. No, eso no se lo puede decir a su madre.

Cuando llega a casa, ella ha puesto música por todo lo alto, Amy Winehouse, y está cantando y limpiando. Reconoce a la Marsie de la que tanto le hablaron en el pasado Maguie y
Meguie, porque baila, cantaba y hace el tonto mientras limpia la casa.

Le encanta verla así, parece que vuelve a ser aquella chica del pasado, esa Marsie tan divertida y llena de vida.

Es muy gracioso.

Él se ríe, y ella le señala una mopa atrapapolvo, él lo entiende y después de dejar las cosas, el maletín, el abrigo, los zapatos, de cambiarse de ropa, se pone a limpiar el polvo de las instancias comunes de la casa.

Él aprovecha ese intermedio de diversión, para que cada vez que están cerca o algo, él le da un pequeño golpe de broma, algo flojo, infantil, y cordial, o la revuelve los pelos, o la hace cosquillas, ella no le devuelve las carantoñas, aunque se ríe y le medio insulte, de vez en cuando le tira algo,
como las bayetas, el papel con el que limpia los cristales, los cojines de los sillones del salón.

Rubie se lo ha pasado genial, a pesar de que no haya sido gran cosa, para él es intenso e importante, es como si fuera la primera vez que han tenido un momento real de profundidad, íntimo, el primer síntoma de la realización de lo que él quiere de ella.

El primer paso de su cometido. Eso le hace sentirse genial, casi realizado, sigue teniendo una
espina clavada en algún punto de su pecho, pero lo ignora, saborea el momento, y lo que más le gusta es verla reír, más que verla, escucharla reír, no sabe porqué pero la risa de
esa muchacha le llena, le colma, le rejuvenece.

Tal vez su madre tiene razón, él está cambiando, se ha producido algún tipo de transformación en él, y ahora puede apreciar cosas que antes le pasaban desapercibidas.

Es como un detector sensible de sus propias emociones.

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