Esta herramienta, también conocida como analepsis en griego, permite alterar el sentido cronológico de la narración y recuperar un evento del pasado.

Pese a que su uso es muy habitual en el cine moderno, algunas películas abusan de él. Por ello, repasaremos en esta entrada ejemplos de películas donde sirve para cambiar el sentido de la narración en el presente, o enriquecerla.

Aviso antes de comenzar: habrá revelaciones sobre el argumento, e incluso el final, de las películas incluidas. No continuar en caso de que no se hayan visto.

Hasta que llegó su hora (Sergio Leone, 1968)

En este spaguetti western, se nos introduce al personaje de armónica (Charles Bronson), que recibe su nombre del instrumento que le gusta tocar.

Dicho personaje busca venganza contra el villano de la película, Frank (Henry Fonda) por motivos que no son revelados hasta que, cercano el final del metraje, ambos se enfrentan en un duelo. Es entonces cuando se introduce el único flashback de la historia.

En él, vemos a un joven armónica cargando sobre sus hombros con su hermano mayor, que tiene una soga al cuello. Frank, el responsable de su ejecución, coloca una armónica en la boca del chico y pide que toque para su hermano. Lo hace hasta que no puede sostenerlo más, cae y lo ve morir.

De este modo, el flashback sirve no solo como giro argumental, sino para explicar el origen de un personaje.

Vértigo (Alfred Hitchcock, 1958)

Este melodrama con toques de intriga está narrado, principalmente, a través de los ojos de Scottie (James Stewart). El espectador tiene en todo momento la misma información que él, salvo en una escena que cambia todo.

Tras ver morir a Madeleine, la mujer a la que le mandaron vigilar y de la que se enamoró, Scottie se cruza con Judy (Kim Novak), una joven que físicamente es idéntica a ella. Tras la escena en la que se conocen, él sale y, por primera vez, nos quedamos en el punto de vista de otro personaje.

Entonces, un flashback revela que Judy se hizo pasar por Madeleine y participó en el plan del marido de esta para asesinarla, haciéndolo pasar por un suicidio. A partir de ese momento, la película se quiebra.

La incertidumbre ya no está en qué ocurre, sino en cuándo lo descubrirá Scottie, y cómo reaccionará ante ello. Dicho de otro modo, el flashback se convierte en una herramienta argumental no solo para dar una sorpresa, sino para generar tensión.

Eduardo manostijeras (Tim Burton, 1990)

Hacia el final de este cuento moderno, el personaje de Eduardo (Johnny Depp) es incapaz de abrazar a Kim (Winona Ryder) cuando esta se lo pide, pues tiene cuchillas en lugar de manos.

Cuando ella lo abraza, entra una música melancólica, y un flashback revela el origen de esta incapacidad del protagonista: su creador (Vincent Price) murió antes de poder ponerle las manos, dejándolo con las cuchillas.

En un plano de alta potencia visual y narrativa, Eduardo intenta ayudar a su creador y, al hacerlo, atraviesa las manos que había creado para él. Volvemos entonces al presente, al abrazo, enlazando visual y emocionalmente con lo que acabamos de ver.

A través de este recurso, comprendemos la tragedia del personaje: no puede amar sin destruir.

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