En cine, al contrario que en la literatura, no se puede acceder al mundo interior de los personajes, y sus pensamientos y emociones deben narrarse a través de diálogos o acciones físicas.

Salvo, claro, que se utilice el recurso de la voz en off.

Se trata de una herramienta arriesgada en la narrativa cinematográfica, pues muchas veces queda redundante o innecesaria, pudiendo prescindirse de ella sin que la historia se vea perjudicada en lo más mínimo.

No obstante, hay casos donde sí logra utilizarse de forma creativa, inteligente y aportando a la narración. Veamos tres de ellos.

Cantando bajo la lluvia (Stanley Donen, 1952)

Este famoso y querido musical es recordado sobre todo por sus entrañables personajes y sus números musicales.

No obstante, el inicio de la película contiene un ejemplo de voz en off aplicado a la comedia. En este, el protagonista, Don Lockwood, explica a una periodista (y al espectador) el camino que le llevó a convertirse en una estrella cinematográfica.

Comienza así un largo flashback que muestra una serie de escenas cuyo contenido contrasta cómicamente con la narración en off del protagonista, que trata de embellecer lo que en realidad fue un camino lleno de fracasos y patetismo hasta llegar al éxito.

Así, la voz en off es empleada para crear un efectivo gag visual.

Y tu mamá también (Alfonso Cuarón, 2001)

Primera cinta importante de Cuarón, que narra el viaje por carretera que emprenden dos amigos mexicanos junto a una mujer española.

En momentos puntuales, la narración se interrumpe y el sonido se apaga. Entra entonces la voz en off de un narrador que se detiene a explicar micro historias paralelas a la principal, que permiten explorar la realidad social y política del país, más allá de la burbuja burguesa de los protagonistas.

Así, en este caso la voz en off sirve para ampliar la narrativa y convertir una historia íntima en un fresco social.

Días del cielo (Terence Malick, 1978)

Esta segunda película de Malick contrasta el mundo infantil con el de los adultos. Y no lo hace solo a través de la historia principal.

La protagonista, una joven que es poco más que una niña, narra la historia en voz en off. A lo largo de la narración, el espectador observa como su tono ingenuo, casi infantil, contrasta con la historia llena de engaños y traiciones que se le está narrando.

En este caso, la voz en off no produce complicidad ni amplía la narrativa: la distorsiona.

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