A la mañana siguiente Raúl se despierta totalmente confiado y cómodo, pero ella no está al otro lado de la cama.
La puerta está abierta, él sale de la cama, va al baño, y escucha que la radio de la casa está puesta, a un volúmen moderado.
Cuando sale del baño, que se ha echado un agua en la cara, en la boca y debajo del ala, aún no está vestido pero con eso y con todo va a la cocina, que es donde está Estela.
Estela también está vestida aún con pantaloncillos, tiene zumos y bollería, y unos huevos fritos con bacon.
Él entra, la sonríe feliz, la sonrisa de ella es cerrada, Estela evita mirarle a los ojos, está muy formal casi fría, como si se acabaran de conocer, como si él fuera un desconocido.
Él lo nota, pero lo ignora, decide esforzarse para que Estela cambie esa actitud.
Raúl se acerca y la abraza, ella hace que el abrazo dure poco, él la quiere besar en la boca, ella finalmente hace que sea más bien un pico.
Se ponen a comer en silencio. Él admirándola y tarareando la canción que se va escuchando, y alguna que otra vez tamborilero con los dedos, o la mano, o con un pie o la pierna al ritmo de la música.
Ella recta con la mirada en la comida, de vez en cuando le mira, pero aparta sus ojos de inmediato, o le sonríe educadamente con una sonrisa cerrada.
RAÚL
Ya era hora, me ha costado pero por fin
ESTELA
No te pillo del todo
RAÚL
Llevo años intentando que estemos juntos, bueno, primero esperando, a que, por fin accedieras a estar conmigo, que vieras, todo lo que siento
Ella suspira, quiere hablar pero él queriendo tranquilizarla, continúa.
RAÚL
Obvio, voy a ser padre, pero le diré a Analisa que sólo seré padre, no su pareja. Que mi pareja serás tú y
ESTELA como si no pudiera ya contenerse se pone de pie

Deja un comentario